Tejes y manejes en la departamental de escuelas de Concordia: los abanderados elegidos a dedo

El niño le dijo a su madre: en la escuela me piden respeto y a mí nadie me respetó.

Lo que hoy les contaré le ocurrió a un niño de tan sólo once años de edad. No daré su nombre por motivos de privacidad, pero eso no le quitará veracidad a la historia.


El chico, quien acaba de finalizar quinto grado en la escuela N° 55, Nuestra Señora de Itatí, fue acreedor nada más y nada menos que de la bandera Nacional Argentina, debido a su buen desempeño en las clases durante los pasados cinco años. Como imaginarán él estaba feliz, ¿y cómo no estarlo con semejante distinción?
La noticia le fue dada el lunes 10 de diciembre del año pasado, y desde ese día concurrió a la institución a ensayar el protocolo de cambio de abanderados y escoltas.

Cada mañana, cuando regresaba de la escuela, él contaba a su familia todo sobre el ensayo, y planteaba las preocupaciones que surgían en su mente (será pesado el asta? ¿Harían algo con el tahalí? Le quedaba grande y se le caía…)
Los días fueron pasando, y su alegría y ansiedad aumentaban. Su familia también estaba feliz, pues desde que inició primer grado habían imaginado eso que ahora estaba ocurriendo.


¿Por qué escribo este texto, entonces? ¿Para contarles algo de un niño al que pocos conocen? No, señoras y señores, no es esa la razón que me llevó a redactarlo… ¡ojalá lo hubiera sido!


El viernes 14 de diciembre de 2018, pasada la hora 13, una llamada vino a echar por tierra las ilusiones de aquel niño, sumiéndolo en una tristeza que ninguna explicación posible podrá jamás justificar. Por órdenes recién llegadas de departamental los promedios tuvieron que ser nuevamente calculados, y él pasó de ser el primero al cuarto… ¡al cuarto! ¿Cómo es eso posible? ¿Se equivocaron la primera vez?
Es una posibilidad. ¿Quién no ha cometido errores a lo largo de su vida? Por lo tanto, perdonar a pesar de la indignación el fallo no representaría mayores inconvenientes.

El problema, lectores, es que no fue un fallo… sí, han leído bien; lo ocurrido no ha sido cosa del azar, y mucho menos del destino. Fue premeditado, orquestado por alguien de quien se sospecha pero, por falta de pruebas, no nos es posible acusar… podría explicar las razones que me inducen a creer en lo que les digo, pero prefiero no hacerlo para no causar problemas a nadie. No obstante eso no me impide hablarle directamente…


Te pregunto a vos, si es que este escrito llegó hasta la pantalla de tu celular o tu computadora: ¿te parece correcto lo que has hecho? ¿Pensás que haciendo eso ayudarás a tu hija? Déjame decirte que no, no lo haces; en lugar de brindarle tu ayuda la estás perjudicando. ¿Qué le enseñas? ¿Qué si no obtiene algo por sus méritos una llamada a quien pueda mover los hilos lo solucionará todo? ¿Te alegra haber destruido el sueño de este jovencito por tus motivos egoístas? La verdad, me das vergüenza.


Encima el cambio ocurrió siete horas antes del acto de fin de año. El chico había ido a practicar esa mañana, ¡y resulta que cuando llega a su casa le avisan del resultado obtenido por los tejemanejes de esta persona! ¿Cómo pueden jugar con los sentimientos de un niño? ¡Es horrible! ¿Se imaginan lo que sentirá cada vez que en un acto él tenga que pasar escoltando la bandera? Recordará aquello que un día le perteneció, y que por motivos desconocidos le fue negado, quitado, de sus manos arrancado… ¿Suena terrible, no? Bueno, para él es aún peor.

Lloró durante horas, y fue a la colación obligado, porque no deseaba ir. Muchos pensarán (“pronto lo olvidará, es chico y los problemas pasan rápido”). No, no lo olvidará; podrá relegarlo a un segundo plano, pero no lo olvidará, estoy seguro de ello.
-En la escuela me piden respeto –le dijo a su mamá- y a mí nadie me respetó.


Hay que admitir, sin un ápice de duda, que tiene toda la razón. Qué triste es que apenas está comenzando la segunda década de su vida y …

Todavía hay mas…a ese nene le mandaron un papel, diciéndole que ayer tenía que estar en la escuela para llevar la bandera de Entre Ríos como abanderado de esa bandera pero al llegar o sorpresa le dieron que lleve la bandera de Concordia no es por nada pero eso no es Discriminación hacia ese pobre chico digo esto sin desmerecer a la bandera de Concordia.

Ahora acá hay varios cómplices, primero la maestra del niño, luego la directora y la mayor responsable, La directora Departamental de Escuelas de Concordia, Griselda Di Lello, que venimos denunciando con varias irregularidades en su gestión.

Cada día los gobiernos de turnos trabajan para que los chicos estudien cada vez menos, con la nueva metodología de elegir al abanderado, hoy no se elija al mas estudioso, al mas capaz, al que se esforzó durante todo el año, hoy se esta eligiendo al mas piola, al mas compinche, o al mas patotero, ya que los q eligen también son sus compañeros. cada día los chicos pierden mas valores en la escuela y los docentes están cada vez mas atados a las disposiciones que que le llega del Consejo General de Educación de la provincia.

Un pueblo ignorante hace un pueblo sumiso y fácil de manejar por los gobernantes.

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