Grave: La trágica muerte de un trabajador en la Casa Gris puso de manifiesto la negligencia y la indiferencia total de las autoridades provinciales

El deceso se produjo en plena jornada laboral, aunque llamativamente no trascendió en ningún medio, las versiones indican que podría haberse evitado si el edificio estuviera en condiciones y contara con elementos mínimos de seguridad y emergencia.

Un hecho trágico ocurrió este viernes en plena Casa de Gobierno, en plena jornada laboral, cuando un empleado estatal,  se descompensó en su puesto de trabajo, una dependencia del Ministerio de Planeamiento, Infraestructura y servicios.

La tragedia fue a dada a conocer a través de sus compañeros de trabajo en las redes sociales que muy compungidos relataron el lamentable suceso.

El desenlace es lamentable, a pesar de haber concurrido el servicio de emergencias, el trabajador, según comentaron, tuvo que padecer una suerte de peripecias producto de la negligencia de las autoridades estatales, falleciendo momentos posteriores.

Del relato de sus compañeros se desprende que la tragedia no fue un accidente, sino que la muerte podría haberse evitado si las autoridades cumplieran con los requisitos normativos mínimos que deben contar las instalaciones de trabajo en cuanto a la seguridad edilicia como también de emergencia.

La bronca y la indignación son grandes entre los empleados, sobre todo en quienes compartían y conocían al fallecido, aunque aún no se ha sentido las repercusiones en virtud de que el hecho lamentable se conoció luego de la jornada laboral.

Con notoria indignación, de los relatos de los estatales se desprende que en la Casa Gris no existe un equipo de desfibrilador, elemento de urgencia capaz de restaurar el ritmo cardíaco normal a un paciente que acaba de sufrir un ataque cardíaco o de muerte súbita.

No es la única falencia de la Casa de Gobierno, las condiciones edilicias en si son lamentables, según apuntaron, los camilleros que llegaron en la ambulancia para asistir al trabajador descompuesto no pudieron subir una camilla por la falta de un ascensor adecuado, indicando los mismos que casualmente este viernes anduvo, en la mayoría de las veces el mismo no funciona.

El malestar continua, los empleados estatales también manifestaron que “el recorrido para trasladarlo en silla de ruedas –ya que la camilla superaba las dimensiones del ascensor antirreglamentario- desde la oficina donde el trabajador se descompuso hasta el ascensor, (único para uso público en todo el edificio, porque el gobernador tiene uno de uso exclusivo) es un laberinto de aproximadamente 100m sin ningún tipo de señalización, pasillos antirreglamentarios (ancho menor a 1m) y con varios escalones”.

Asimismo, apuntan que “las escaleras que van hasta el 2do piso también son antirreglamentarias por lo que hubiese sido imposible tomar ese camino”.

Un hecho realmente grave que ha enlutado a la oficina donde se desempeñaba sus funciones el trabajador fallecido, que se intentó blindar a los medios y que trasciende a través de las redes sociales en virtud de la bronca e indignación de los estatales porque podría haberse evitado si el Estado cumpliera con la condiciones mínimas de seguridad y emergencia.

El remate final de la publicación sin dudas resulta ser el corolario de esta indignación y bronca que se siente en la Casa Gris con este lamentable hecho que podría haberse evitado o intentado evitar si el trabajador fallecido hubiera recibido una adecuada atención.

Una frase que sintetiza la crítica hacia la indiferencia total de las autoridades de gobierno con el conjunto de sus trabajadores: “Ah, y mientras tanto seguimos arreglando la fachadita….”

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